El Oficial Conectado

Vivimos en un mundo donde casi todo está conectado; donde los dispositivos móviles, la nube, los grandes datos y otras innovaciones están cambiando rápidamente nuestras vidas. Los vehículos a utónomos están en nuestras carreteras. Los drones están entregando paquetes a nuestras puertas. Las redes, los hogares y las ciudades inteligentes están en el horizonte. Pero para la industria de la seguridad, una de las piezas más valiosas de esta evolución digital son, y serán, nuestros oficiales de seguridad.

La tecnología, por definición, son los productos y procesos que utilizamos para simplificar nuestra vida diaria. Sin embargo, son los rasgos humanos como la imaginación, la creatividad, la emoción y la ética los que tienen un valor incalculable para proteger los recursos hoy y en el futuro. El hardware de seguridad son los ojos, los oídos y la puerta principal de su programa de seguridad. El software de seguridad es el código con el que contamos y la columna vertebral digital desde la que trabajamos. Un oficial de seguridad conectado ofrece lo mejor de hardware, software y esos rasgos humanos invaluables combinados.


Las tecnologías vestibles (wearable technologies) son cada vez más comunes y la próxima generación de oficiales de seguridad conectados vestirán accesorios corporales que son alimentados por sensores que recogen información de su entorno inmediato y luego la transmiten para su almacenamiento y análisis en la periferia o en la nube. Un ejemplo sencillo es una pantalla de visualización frontal como las gafas de realidad aumentada que permiten al oficial acceder a datos críticos sin tener que apartar la vista de su puesto. Otros ejemplos incluyen prendas de vestir inteligentes que pueden proporcionar protección contra peligros tales como virus y armas químicas y cámaras corporales que pueden grabar continuamente las interacciones con el público y, por lo tanto, recopilar pruebas de vídeo en caso de que sea necesario. A pesar de todos los beneficios que las tecnologías vestibles aportan a un programa de seguridad, estas siguen siendo impersonales. La tecnología por sí sola no puede hacerlo sentir seguro. No puede recibirlo con una sonrisa.

Los oficiales de seguridad son seleccionados por rasgos de personalidad específicos que van desde el liderazgo y el valor hasta la compasión y la paciencia. Estos rasgos humanos son los que permiten a los oficiales saludar a los visitantes en un momento y disuadir a los delincuentes en el siguiente. Los humanos pueden perfeccionar estos instintos naturales a través de la capacitación. Los oficiales pasan por un entrenamiento de detección de comportamiento para agudizar su habilidad inherente de detectar rápidamente las señales distintivas que los individuos violentos muestran de forma subconsciente. Las cámaras y los dispositivos de control de acceso pueden, en el mejor de los casos, simular estas actividades. La tecnología no puede tener una conversación con otro ser humano para determinar si es un riesgo potencial.


El Oficial Conectado


Observando la evolución de los procesos de los oficiales de seguridad, es evidente que la tecnología se está implementando cada vez con más frecuencia en las tareas cotidianas, lo que requiere el conocimiento técnico para operar estos dispositivos y software. Hace una década, los oficiales de seguridad escribían los informes a mano. Horas o días podían pasar antes de que el informe llegara a las personas adecuadas. Luego llegaron las aplicaciones que se ejecutan en dispositivos móviles que digitalizan las órdenes de puestos, las rutas de patrulla y los informes de actividad diarios. Estos dispositivos comenzaron a alimentar con datos los portales en línea vinculados a sistemas de programación, sistemas financieros y más, de forma que los clientes pudieran obtener información sobre su programa de seguridad. El software de gestión de incidentes y casos tenía acceso en tiempo real a los incidentes y la capacidad de realizar investigaciones de seguimiento. El software proporcionó a los clientes y a los oficiales de seguridad acceso inmediato a datos de más fuentes, incluyendo control de acceso, vídeo, alarmas, gestión de visitantes y herramientas de gestión de identidad.


Hoy en día, quienes utilizan un conjunto completo de capacidades tecnológicas crean un entorno de seguridad digital en el que se comunican la tecnología y el personal; cada uno maximiza la productividad y el valor del otro.


La clave está en combinar los datos con los conocimientos humanos para encontrar el equilibrio adecuado entre la tecnología y la humanidad.


Este mayor uso de la tecnología requiere que los oficiales de seguridad tengan habilidades y capacitación que son dramáticamente diferentes a las de los días del papel. Los oficiales necesitan los antecedentes correctos, los rasgos correctos, y ahora, la inteligencia tecnológica correcta.


Estos oficiales “conectados” reciben una capacitación específica para garantizar que comprenden los procesos, los dispositivos, las tecnologías y los sistemas de su entorno de seguridad. Son conocedores de la tecnología, capaces de procesar la información de su entorno físico, a la vez que comprenden el impacto que los datos que recopilan tendrán en el programa de seguridad general. Poseen el conocimiento para alterar o reiniciar el sistema de seguridad si ocurre un error, de modo que un centro de operaciones de seguridad no tenga que desplegar un equipo de respaldo. Pueden equiparse con múltiples dispositivos, incluyendo dispositivos móviles, relojes inteligentes y cámaras corporales. Se aseguran de que todos los artículos de su ecosistema están cargados y listos para su uso. La selección de la tecnología adecuada para su entorno es clave para ofrecer una gran experiencia operativa a los oficiales conectados al inicio y al final de sus turnos.


La apariencia de un oficial conectado variará dependiendo del ambiente en el que trabaja. En algunos casos, la tecnología vestible será obvia para el público y por una buena razón. El personal de primera respuesta puede parecer biónico debido a los múltiples dispositivos que podrían estar usando, tales como cámaras corporales con una pantalla visible, armas inteligentes y pantallas de visualización frontal. Pero en un vestíbulo empresarial, donde se espera que los oficiales equilibren su función de seguridad con el servicio al cliente, el oficial puede usar tecnología que sea menos evidente para el público, como relojes inteligentes y gafas de realidad aumentada que se parezcan a las gafas de uso diario.


Una red sin fisuras


En el nuevo mundo de los oficiales de seguridad conectados, la comunicación entre tecnologías será fundamental para facilitar una respuesta rápida a un incidente de seguridad. Imagínese un caso en el que, mientras el oficial desenfunda su arma, el reloj inteligente que usa detecta una frecuencia cardíaca elevada y, por lo tanto, crea automáticamente un evento en el sistema de gestión de incidentes y casos. El centro de operaciones de seguridad podría entonces recibir una alerta inmediata, que podría conectarlos a la transmisión en directo de la cámara corporal del oficial o a su radio para ofrecer orientación, así como a su envío a fin de proporcionar información a los equipos de intervención inmediata.

Mientras todo esto sucede, el oficial de seguridad sigue siendo consciente de la situación.

A través de la automatización podemos eliminar los procesos manuales y, por lo tanto, los errores humanos. El oficial no tendrá que leer un extenso rastro de papeleo después de un incidente para poder generar un informe. Los datos ya habrían sido registrados y se puede iniciar inmediatamente una investigación.


¿Qué sigue?


Los académicos y futuristas dicen que estamos en la línea de partida de un cambio exponencial en la tecnología. Algunos dicen que las compañías más poderosas del mundo ya no están en el petróleo y el gas; sino que están en los grandes datos e Internet. Inteligencia artificial, energía renovable, sistemas cognitivos, nanotecnología, cadena de bloques, genómica, realidad virtual, atención médica conectada: la lista de tecnologías que cambian inminentemente el juego es larga.


A medida que la inteligencia artificial y el procesamiento del lenguaje natural progresan, veremos una mayor adopción de oficiales virtuales, que operarán de manera similar a los asistentes móviles como Siri de Apple, Alexa de Amazon, Watson Assistant de IBM y Cortana de Microsoft. Un oficial de seguridad conectado accederá a su radio o dispositivo móvil y le pedirá al asistente que compruebe una placa. El sistema consultará el software de gestión de incidentes y casos o cualquiera de nuestros otros sistemas empresariales. Será el compañero virtual del oficial.


La tecnología es vital y siempre la usaremos para apoyar a nuestros oficiales de seguridad. Es esencial para la seguridad durante uno de los momentos más transformadores de la historia de la humanidad. Pero las caras futuras de la seguridad serán las que mantengan el equilibrio adecuado entre la tecnología y la humanidad.


Joe Young es el Director General de Cloud & Enterprise Solutions de G4S, encargado de la supervisión de tecnología, estrategia e innovación de la división de servicios gestionados de G4S Secure Integration.


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