Cómo Prepararse, Mitigar y Responder ante una Amenaza Activa.

Para cualquier empresa, la posibilidad de una situación de amenaza activa se debe tomar seriamente. Estos eventos dinámicos, complejos e impredecibles conllevan riesgos igualmente difíciles, considerando que cada caso es completamente diferente uno del otro. Una amenaza activa pueden ser muchas cosas, no solamente una persona armada. Se puede tratar de una persona con un cuchillo o incluso un ataque vehicular. En general, una amenaza activa es una persona involucrada activamente en asesinar o intentar asesinar o hacer daño a personas en un espacio confinado o en otras zonas pobladas.

De acuerdo con el Archivo de Violencia con Armas de Fuego (the Gun Violence Archive), que define un tiroteo masivo como un incidente único en el que cuatro o más personas son baleadas y/o asesinadas, se han presentado 236 tiroteos masivos en los Estados Unidos hasta el 31 de Agosto de 2018. Esta cifra no incluye el número de amenazas activas de personas armadas con cuchillo o con otro objeto ni terrorismo vehicular.


Un estudio realizado por la Oficina Federal de Investigación (FBI)) entre el 2010 y 2013, encontró que el 45.6% de todos los incidentes con tiradores activos se presentaron en sitios de comercio, de los cuales el 60% ocurrieron en lugares abiertos al tráfico de peatones. Entre tanto, el 24.4% de incidentes tuvieron lugar en sitios educativos, mientras que el 30% restante ocurrieron en instalaciones gubernamentales, en espacios abiertos, en centros de atención médica y en lugares de culto.


La capacidad que tiene una organización para tomar las medidas adecuadas antes de que se presente un evento no solo puede ayudar a mitigar el riesgo sino también a capacitar a su compañía para que esté preparada ante una posible amenaza. Con el fin de proteger mejor a su organización y a su gente, una compañía debe tomar las medidas preventivas correspondientes. También debe educar y capacitar a sus empleados para que respondan ante un posible incidente, así como tener listas e implementadas las medias posteriores a seguir.


Medidas Preventivas

El primer paso a seguir para evitar un tirador activo o un caso de violencia en el lugar de trabajo tiene que ver con tomar las medidas preventivas correspondientes. Los programas integrales de capacitación y prevención de violencia en el lugar de trabajo deben ser un elemento esencial a la par con el programa personalizado a las circunstancias únicas de la empresa.


Las organizaciones deben estar en capacidad de identificar cuál es la amenaza. Se podría tratar de un empleado, un cliente o un ser querido disgustado, un crítico de la compañía o alguien que busca causar daño. Las empresas deben monitorear las señales de angustia tales como cambios en el comportamiento, actos de violencia de la persona en el pasado o detonantes que pueden incitar a la persona a cometer un acto violento. También deben monitorear aspectos como la depresión o problemas psicológicos, patología de echarle la culpa a los demás, niveles elevados de frustración, interés en armas o en movimientos extremistas radicales y medidas disciplinarias recientes o futuras.


También es necesario proveer la seguridad externa adecuada. Ya sea que se trate del control de acceso a las instalaciones de la organización, de cámaras de seguridad ubicadas estratégicamente alrededor del área o de personal de seguridad armado en el lugar, tener la tecnología y el personal adecuado puede ayudar a evitar una posible amenaza. Un estudio reciente encontró que se disuadieron el 49% de las amenazas activas cuando se encontraron con una fuerza equivalente.


También se incentiva a los empleados para que reporten cualquier señal sospechosa. Si ven que una persona lleva armas al lugar de trabajo, que alguien habla sobre una posible amenaza, ya sea directa o veladamente, notan situaciones que podrían dar lugar a violencia, o empleados que se sabe que son violentos, deben informarlo de inmediato a la compañía.

Por último, la evaluación de riesgos de violencia en el lugar de trabajo puede ayudar a la empresa a determinar los riesgos potenciales y permite implementar planes diseñados para combatir estos peligros específicos.


Respuesta a Incidentes

Si se presenta una amenaza activa en las instalaciones de la organización, es importante que los empleados sean instruidos con antelación sobre una posible amenaza y sobre lo que deben hacer al respecto. Un estudio realizado por la Universidad Estatal de Texas encontró que el 49 por ciento de los eventos que involucraron tiradores activos entre el 2000 y el 2010 terminaron antes de que llegara el personal de emergencia al lugar, lo que significa que las compañías deben incluir procedimientos de respuesta a emergencias dentro del programa de capacitación que reciben sus empleados.


Las organizaciones deben implementar un sistema de notificación masivo que informará a los empleados si se presenta una amenaza. El sistema puede enviar notificaciones a través de mensajes de texto, correo electrónico y llamada telefónica para que todos sepan de manera rápida y efectiva que deben tomar las medidas necesarias.


Los empleados deben recibir capacitación sobre la metodología Corra, Escóndase y Pelee. Esta metodología explica que las personas tienen tres opciones en una situación de amenaza activa. Si tiene una ruta accesible, se indica a las personas que corran e intenten evacuar las dependencias. Si decide hacerlo, debe asegurarse de tener en mente una ruta y un plan de escape y estar dispuesto a evacuar sin importar si otras personas aceptan seguirlo. Para hacer esto, los empleados deben haber recibido capacitación sobre los planos del edificio y sobre las diferentes salidas disponibles para ellos.


Si alguien decide correr, usted debe dejar sus pertenencias y ayudar a que los otros escapen, si es posible. También debe evitar que alguna persona entre al área donde se presenta la amenaza activa y seguir las instrucciones de cualquier oficial de policía que esté en el lugar.

La segunda opción es esconderse. Si no es posible una evacuación segura, los empleados deben ser entrenados para encontrar un lugar para esconderse donde la amenaza activa tenga menos probabilidad de encontrarlos. El lugar de escondite debe estar fuera de la vista de la amenaza activa y debe brindar protección en caso de que haya disparos. De ser preciso, esta ubicación tampoco debe atrapar a nadie ni restringir las opciones de movimiento. Una vez los empleados encuentran el sitio para esconderse, deben cerrar la puerta con llave, bloquear la puerta con algo pesado y cerrar, cubrirse y alejarse de las ventanas. También deben dejar en silencio los equipos tecnológicos y permanecer en silencio.


Como último recurso, y solo si está en peligro inminente la vida de alguna persona, las personas deben defenderse e intentar desestabilizar y/o desarmar la amenaza activa. Las personas deben actuar lo más agresivamente posible contra la amenaza, lanzar objetos o utilizar armas improvisadas y trabajar juntos para derribar al tirador.


Cuando lleguen las autoridades de policía a la escena, los empleados deben saber cómo actuar cuando llegan y cómo comunicarse con ellos. Los empleados deben mantener las manos visibles en todo momento y evitar movimientos rápidos hacia los oficiales. Las personas deben permanecer calmadas, escuchar las instrucciones y evitar señalar, hablar duro o gritar.


Medidas de Acción Posteriores

Después de un evento traumático como una amenaza activa, las organizaciones deben estar dispuestas a brindar ayuda a los afectados tanto física como mentalmente. Además, las compañías deben saber cómo manejar la atención de los medios de comunicación que probablemente se producirá como resultado de una amenaza activa. Las compañías deben prestar servicios de asesoría a las personas que lo necesitan o lo solicitan y también deben monitorear las señales de Trastorno de Estrés Postraumático (PTSD) entre los empleados. Una amenaza activa puede desestabilizar a cualquier persona y es probable que dejen cicatrices que no son visibles. Las organizaciones deben ser de apoyo a sus empleados y ayudarlos a superar los traumas en la medida en que trabajan juntos las secuelas de la situación.


Es probable que las amenazas activas llamen la atención de los medios de comunicación y del público externo. Cuando esto pasa, las organizaciones deben informar que el público debe mantenerse alejado de la zona mientras el personal de emergencia está manejando la situación. Las compañías deben cooperar con la policía y buscarla para obtener orientación sobre la situación. Las organizaciones deben utilizar las redes sociales para ayudar a divulgar información de forma eficiente.


En el panorama de seguridad actual, las amenazas activas se están convirtiendo en una de las mayores preocupaciones para las organizaciones. Las empresas deben ser proactivas al tomar medidas preventivas, como la introducción de medidas de capacitación y seguridad, para ayudar a mitigar el riesgo de una amenaza activa. Los empleados deben ser instruidos sobre lo que necesitan hacer en caso de una amenaza activa y estar familiarizados con las formas en que se pueden salvar y salvar a los demás.


Las compañías deben estar preparadas para las medidas de acción posteriores como crear y probar un plan de comunicaciones de crisis y asegurar que los empleados sean atendidos después de un evento traumático.


La capacidad de una organización para mitigar efectivamente los desastres potenciales es vital en un mundo de incertidumbre creciente. Considerando el riesgo cada vez mayor de una amenaza activa, las organizaciones deben tomar las medidas correspondientes a seguir con ancipación no solo para mitigar los riesgos, sino también para preparar, capacitar y cuidar a sus empleados en caso de presentarse una situación de amenaza activa.


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